domingo, 10 de enero de 2010

La paradoja de la fe

Siempre me ha intrigado el tema de la fe. Una y otra vez me he preguntado qué es la fe, de dónde surge, cuál es la relación que tiene con la razón, etc. Las preguntas acerca de la naturaleza de la fe nunca se podrán contestar cabalmente, sin embargo todos los que participamos de alguna religión asociamos nuestra participación en ella con el hecho de tener fe. La fe no es algo exclusivo del cristianismo, hay fe en todas las religiones. Cada persona que vive y opta por una religión ha tomado esa decisión motivado por su fe, esto es, confía en que es el mejor camino para alcanzar salvación. Esto, salvación, en el sentido amplio, entendiéndola como como salud integral, vida realizada, despliegue gozoso, placentero, de vida plenamente humana (Pikaza). De más esta decir que fe no es sólo creencia intelectual sino mayormente práctica, hábitos, camino, estilo de vida.

La razón por la que me llama tanto la atención este tema es porque continuamente estoy pensando y replanteando mi propia fe en Dios y en Jesús. Creo que mi fe esta basada en una confianza razonable (Küng), pero no puedo negar que hay momentos en que me parece algo extraño. ¿Por qué direccionar mi vida de acuerdo a lo que Jesús dijo e hizo? ¿Por qué vivir "como si Dios no existiera"?

Juan Luis Segundo comienza su libro La historia perdida y recuperada de Jesús de Nazaret (Sal Terrae, 1991) con una introducción general donde desarrolla el tema de la fe. Afirma que es evidente que nunca se puede elegir un camino de vida sabiendo de antemano lo que nos deparará al final del esfuerzo realizado. El problema es que, no obstante, hay que elegir, jugándose la existencia:

Ninguna lógica, ninguna ciencia puede suplir la apuesta por lo desconocido. Hay que elegir como supremo e incondicionado algo cuyo valor concreto no se conoce personal ni experimentalmente (Pág. 23).

La única alternativa, continua Segundo, es elegir un camino conducente a la felicidad basándose en experiencias ajenas. La opción que todo ser humano toma se hace mirando a testigos referenciales, en quienes la persona deposita su confianza. Éstos le hablan, de mil maneras, de la satisfacción que lleva consigo la realización de esta o aquella opción de vida y le invitan a seguir un camino semejante.

Este camino [...] tiene una característica esencial: empuja al ser libre a no dejarse guiar por las satisfacciones que se experimentan en lo inmediato, sino a confiar en que, pasando por molestas mediaciones, se obtienen satisfacciones insospechadas muy superiores (Pág. 24).

Ese es el camino de la fe, indica Segundo, no en un sentido cristiano o religioso sino en un sentido amplio, como una dimensión antropológica propia de todos y cada uno de los seres humanos. Cada persona elige siempre su propia fe, como bien lo saben los ateos. El que no decide a favor ni en contra de tal o cual camino específico de fe, ya ha optado irremediablemente por unos valores determinados, por un camino de fe específico, aunque no sepa como llamarle.

La fe que tengo ha surgido por razones bastante razonables, y han colaborado en su nacimiento desde mi contexto familiar hasta la comunidad cristiana y mis propias experiencias de vida dentro de ella. Pero debo admitir que muchas veces, a pesar de las razones, la paradoja de la fe me resulta chocante. Se me pide que tenga certeza de lo que no esta presente, que tenga convicción de algo que no veo, y la verdad es que eso no es fácil y, por lo mismo, no sé si esa certeza y convicción estarán siempre presentes en mi vida. Pero, a pesar de la confesión anterior, hoy puedo afirmar que confío en el camino de Jesús. Pretendo vivir día a día como si Dios existiera, esto, no desde una certeza matemática o científica, sino que en la paradójica certeza de la fe.

2 comentarios:

daniel olmos dijo...

Muy linda publicación Luis, porsupuesto hay muchos puntos en común para mi respecto a lo escrito, me llama la atención lo de "fe razonable", me lleva a pensar acerca de una enseñanza que alguna vez recibí, Fe "confianza que produce obediencia", o sea "una confianza razonable que nos conduce a la obediencia" sea cual sea nuestra creencia, son términos muy sencillos, sin embargo siempre me han hecho pensar mucho. Bueno, mis saludos, un fuerte abrazo y adelante con tu trabajo.

CarlitosWay dijo...

Muy interesante.. mi llegada a la fe fue hace cinco años atrás, a través de malas experiencias personales.. es decir, fui "llamado con color", como se dice por ahí.. pero mi permanencia ha sido racional..

creo que el tema es como el matrimonio... es una mezcla entre sentimiento y decisión.. no basta sólo con el sentimiento.. tampoco basta sólo con la decisión..

no se si estaré toda la vida en los caminos de la fe (tampoco se si estaré toda la vida casado con la misma mujer).. pero lo intento y trato que cada día contribuya a que así sea.. porque así lo quiero.. y así lo siento..